"Si hay un sector que sentirá el peso de esta reforma es el financiero"

2016-11-27 | Fuente: LaRepublica.co

La reforma tributaria estructural, el segundo tema de moda en el país después de la paz, también está tocando las fibras del sector financiero. Por ello desde allí se está mandando un mensaje al Gobierno, y a la sociedad en general, de los que creen son riesgos que se corren con el proyecto que cursa en el Congreso de la República.

El presidente de Asobancaria, Santiago Castro, resaltó que desde el gremio no se han opuesto a la reforma, porque saben de la necesidad que tiene el país de que sea aprobada, pero sí creen que el documento presentado por el Gobierno Nacional contiene elementos que pueden ser nocivos para el buen desempeño del sistema y de la economía.

Castro le explicó a Colprensa algunos de los puntos que en el sector financiero consideran se deberían ajustar y las propuestas que le han presentado al Gobierno y al Congreso, para que se hagan los cambios necesarios y se construya un texto mejor.

¿Cuál es el análisis que hacen en el sector financiero de la reforma tributaria que cursa en el Congreso?
El sector está convencido de  que el país necesita una reforma tributaria estructural y que, si bien este no sería el ambiente más oportuno para tramitarla, la realidad es que no tenemos otro momento, porque se nos agotó el tiempo. Si al final de año el país no muestra a los mercados una señal contundente, con una reforma tributaria estructural que tenga principios de equidad, eficiencia y competitividad es muy probable que pierda su grado de inversión y ese costo sería mucho más impactante y más nocivo para la economía.

¿Y sí es esta una reforma tributaria estructural?, teniendo en cuenta las críticas que se han dado...
Sí contiene unos elementos estructurales, pero creo que también se han colado unas propuestas que deberían revisarse a fondo. De muchas de ellas ya vemos como, a través de las discusiones que se han dado en las comisiones económicas y de los contactos de los diferentes sectores de la sociedad con el gobierno, se han ido moderando o transformando. Aun así hay alarmas que han sonado sobre aspectos que tenemos que abordar dentro de la reforma, para que el documento que salga de verdad le dé al país un estatuto tributario mucho más sólido y que ayude a la economía a ser más competitiva.

¿Qué temas resalta y cuáles le generan preocupación?
Hay una simplificación que es importante, el hecho de que se quite la sobretasa de renta, el CREE, porque hace más transparente la tributación. Creo que el objetivo expuesto de bajar la tributación a las personas jurídicas es algo que tenemos que reconocer; el problema es que en la práctica, cuando se va al desarrollo del articulado, no es tan visible qué tanto baja la tributación efectiva, porque esta no es solamente la tasa, es la base y esa combinación de tasa y base, para algunos sectores, puede estar dando más tributación efectiva que la que tenían en este momento, así no se compagina el objetivo con las implicaciones reales del articulado.

Ustedes vienen alertando sobre el hecho de mantener el gravamen a los movimientos financieros (GMF), mejor conocido como 4x1000. ¿Qué tanto afectará?
De hecho ya afectó y va a seguir afectando. El gravamen tenía un desmonte que empezaba a partir del próximo año y eso ya ni se considera. Cuando esto entre a los impuestos permanentes tendrá un costo importante que el país tiene que conocer. Vamos a tener una mayor desintermediación financiera, a seguir impactando tasas de interés hacia el alza, vamos a seguir impactando la profundización financiera a la baja, lo que va en contravía, incluso, de las metas que el país se había fijado en el Plan Nacional de Desarrollo y tendrá un impacto en el crecimiento.

Ahora, si no es posible reemplazar este gravamen, por lo que representa en términos de recaudo, sí tenemos que reconocer el impacto y el costo que estamos asumiendo por esa decisión y lo que eso implica, no solamente para el sistema financiero, que entre otras es más un recaudador que un tributador, sino para la economía colombiana en su conjunto.

Además que a la economía también la amenaza el posible incremento de los tres puntos del IVA...
El IVA impactará, pero esa fue una de las propuestas centrales de la comisión de expertos: elevar los impuestos indirectos para poder hacer a Colombia más competitiva por tarifas de renta a personas jurídicas, pero esos impactos de todas maneras tienen que ser calculados. Solamente en el sector financiero, los tres puntos del IVA representan 200 mil millones más en tributación.

¿Frente al GMF hay alguna propuesta por parte del gremio?
Dijimos al principio que no íbamos a insistir en que se arreglara, porque sabíamos que la respuesta era que dijéramos con qué reemplazábamos los seis billones o más que se están recaudando por este concepto. No queríamos entrar en esa discusión, pero cuando se están planteando en algunos sectores gravámenes adicionales al sector financiero, entonces sí tenemos que traer a colación el impacto que el GMF ha tenido, lo que representa para el gremio y lo que representa para el país entero, especialmente para el consumidor final financiero.

¿Hay propuestas del sector financiero en otros temas?
Tenemos varias. Elevar el tope de exención sobre las rentas laborales hasta 3500 UVT, buscar que sea un tope mayor y no el 35 % que se propone; que no se grave la economía digital, buscar que no se utilicen las normas NIIF para determinar la base gravable y mostrar también los impactos que está teniendo el sector por parte de la reforma tributaria, diciendo que ese es nuestro aporte en términos de mayor tributación, entendiendo las necesidades fiscales que tiene el país. En conclusión, creemos que se debe adelantar la reforma, pero también creemos que el texto puede ser sujeto de mejoras sustanciales y estamos muy optimistas en que la discusión que se está dando en el Congreso deje un mejor documento que el que entró.

¿Cómo es la propuesta sobre las NIIF?
Estamos muy preocupados por el efecto de introducir las normas NIIF para determinar la base gravable. Creemos que independiente de que esto pueda afectar negativamente el recaudo, el hecho que la tributación ya no dependa de la legislación, sino que viene a depender de un tercero, ya es de por sí una alteración del equilibrio de poderes. Esta entrega de facultades de la ley a las normas que están reguladas por terceros sería un avance en la dirección equivocada por parte del Legislativo, que atenta contra sus propios poderes y facultades consagrados en la Constitución.

Y sobre el tope de exención a las rentas laborales... 
Esa es otra de las propuesta que tenemos: modificar el tope límite de la exención del 35 % para las cuentas AFC (para el Ahorro y el Fomento de la Construcción), porque creemos que con esto se está afectando una política pública que ha buscado que el país avance en la adquisición de vivienda que, entre otras cosas, ha sido el sector más dinámico en el crecimiento económico, donde más está creciendo la cartera y el que apunta hacia unas metas con sentido social, como es tener un país de propietarios. Entonces vemos con buenos ojos que se está notando cierta flexibilidad a que este 35 % de tope sea modificado. Creemos que se debe ampliar a un 45 % o, mínimo, a un 40 %.

¿Por qué están en desacuerdo con la tributación a la economía digital?
Creemos que el tema de la economía digital, como está contemplado en la reforma tributaria, se debe revisar profundamente, porque el objetivo es gravar las plataformas tipo Uber o Netflix, que están ofreciendo servicios en Colombia y que no están tributando, pero para cumplirlo se grava a toda la economía digital, lo que nos parece un paso exagerado, que podría tener muy serias implicaciones, en un sector que ha tenido un gran crecimiento y que puede desembocar en canales paralelos de mayor uso del efectivo, tarjetas prepago, tarjetas emitidas en el exterior, además de que impone una carga operativa que es casi imposible de cumplir por parte del sistema financiero, dado que gravaría al emisor de la tarjeta en Colombia.

Usted dice que ya se sienten algunos efectos en el sector financiero...
Los sentiremos desde el primer día que empiece a regir, o sea que hablamos a partir de 2017, pero lo que estamos diciendo es que el sector de por sí ha tenido unos serios aumentos en la tributación en el último año. Pasamos de una tasa efectiva de tributación de 55 % promedio en 2005-2009, a un 56 % promedio en 2010-2014; ya el año pasado tuvimos una tasa de 62 % y esto podría incluso aumentar con la reforma tributaria tal como está planteada. O sea que si hay un sector que va a sentir el peso de esta reforma es el financiero.

Por eso queremos advertirle al país sobre el costo que se está asumiendo, lo que esto implica para la eficiencia de un sistema que ha sacado la cara y ha aportado al crecimiento económico del país en la última década y, especialmente, en los últimos años, cuando hemos visto la desaceleración económica en muchos sectores y ha sido el financiero el que ha servido de muro de contención y de baluarte para que el país no caiga en recesión. Queremos poner de presente esta realidad ante el Congreso y ante todos los colombianos.

¿Cuál es el balance del sector del 2016 y qué esperan el próximo año, teniendo en cuenta que entraría a regir la reforma?
Fue un año lleno de desafíos, hemos visto a la cartera desacelerarse del crecimiento de dos dígitos a crecimientos de 1,7 %, algunos componentes de esa cartera ya entraron en franco descenso, pero a pesar de las circunstancias adversas, este es un sector que sigue manteniendo unos altos índices de calidad de cartera y unos fundamentales muy sólidos. Por lo tanto ha sido un contrapeso a la dinámica de descenso de la economía. Esperamos en el 2017 ver una recuperación, pero el 2016 será recodado como el año en que la banca logró sobrevivir y evitó que el país tuviera experiencias similares a las que nos vimos enfrentados a finales del siglo pasado.