Impuesto a las bebidas azucaradas: lo que le falta a la reforma en el enfoque de salud

2016-11-02 | www.opinionysalud.com

Recaudo de impuesto a bebidas azucaradas debería estar destinado a toda la población y no a grupos de afiliados

Por estos días el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, defiende vehementemente el establecer un impuesto a las bebidas azucaradas. El principal argumento que esboza el Ministro es que la obesidad se convirtió en un problema de salud pública, por lo que el impuesto disminuiría el consumo de las bebidas azucaradas y por lo tanto la obesidad.

Sí bien es cierto que, el Ministerio demostró con evidencia científica fundamentada en la recomendación de la Organización Mundial de la Salud –OMS-, que las bebidas azucaradas aportan casi la mitad del consumo diario de azúcar entre la población. Asimismo que, el consumo de bebidas con elevado contenido de azúcar genera efectos nocivos sobre la salud; es preciso indicar que la manera en la que la medida tributaria está planteada en la reforma tiene vacíos en su enfoque de salud pública.

Dicho vacío se hace evidente en la destinación específica del impuesto nacional al consumo de bebidas azucaradas. Tal cual como viene la reforma tributaria estos recursos estarán dirigidos a la financiación del aseguramiento en el marco del Sistema General de Seguridad Social en Salud –SGSSS-. Sin embargo, sí es un problema de salud pública estos deberían estar destinados al Plan de Intervención Colectiva –PIC-.

Al destinar los fondos recaudados al aseguramiento en salud, estos van a ser ejecutados por las EPS. En tanto que sí se dirigen al PIC, estarían referidos a acciones que, por tener mayor externalidad, rebasarían el ámbito del aseguramiento y de las EPS.

Los programas de promoción y prevención entonces se asimilarían a aquellos que se ejecutan en materia de lactancia materna o a los planes de vacunación del Ministerio, que van dirigidos a toda la población y no a grupos de afiliados.

Ya en la legislación colombiana hay ejemplos claros de este tipo de acciones colectivas. Uno de ellos es el impuesto a los licores dispuesto en la ley 1393 de 2010, destinado al sistema de salud tanto en aseguramiento como en atención a población pobre no asegurada.

También se puede poner como referencia la ley 643 de 2001, que regula el monopolio de los juegos de suerte y azar y establece de la misma manera que los recursos tributados son aportes para el sistema de salud en varios de sus componentes; o se puede poner como ejemplo el artículo 336 de la Constitución, el cual reglamenta la destinación específica del Monopolio Rentístico de Licores, reconociendo que los licores generan daños a la salud de los ciudadanos, determinó de manera contundente que esos recursos deberían ser destinados a la salud y a la educación.

Esto teniendo en cuenta que, para contrarrestar el efecto de las bebidas azucaradas en la salud de los colombianos no basta con el accionar de las entidades de salud. Tendría que vincularse de igual forma al sistema educativo. Es seguro que el Ministro sabe que en la lonchera de los niños, los padres incluyen las gaseosas. Por lo que hay que tomar medidas al respecto del contacto que tienen de manera permanente los menores, con las bebidas azucaradas. Esto sí lo que se quiere es crear un política pública y no simplemente gravar un sector empresarial.

Por otro lado, es preciso indicar que, sí la reforma tributaria está pensada en los ciudadanos de a pie, debe plantearse desde la figura de las rentas cedidas, que incluye a las entidades territoriales, como los son los municipios, los distritos y los departamentos en la implementación directa de acciones de intervenciones colectivas, ya que, son estos actores los encargados de llevar a cabo las acciones en cada uno de los territorios.